Opinión
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¿Quién es el pueblo? se pregunta Oscar Tuma

Oscar Tuma.

El diputado colorado reflexionó en su blog sobre esa especie de “deidad” en nombre de la que todos hablan.

En estos últimos días todos citan al pueblo, los que están a favor de la reelección y los que están en contra, sean comunicadores, sectores políticos, sectores sociales, gremios y hasta los sectores religiosos, y la realidad es que nadie tiene la potestad de hablar en nombre del pueblo, solo tenemos la potestad de defender nuestras posiciones e ideas, pero eso no nos hace dueño de la verdad.

No creo que el presidente de la República haya dado instrucciones para falsificar firmas en unas planillas, así como tampoco creo en que algunos senadores hayan planeado un atentado por WhatsApp. Pienso que debemos ser serios en estos momentos, porque no engañamos a nadie, y mucho menos llevar estas ridiculeces a un punto más allá de donde corresponda, porque terminamos debilitando las instituciones y cuando necesitemos de ellas será tarde.

Yo estoy a favor de la reelección y lo estuve siempre, y soy un convencido que la vía correcta es la enmienda, pero respeto a los que piensan diferente porque la vida tiene diferentes matices, y en cuestiones políticas y jurisdiccionales siempre existen posiciones dispares, ocurrió antes, ocurre ahora y ocurrirá siempre.

Ni la clase política tiene la verdad porque nos movemos en la mayoría de los casos por intereses políticos y no debemos de tener miedo de decir esto. Pero tampoco los medios de comunicaciones tienen la verdad absoluta porque se mueven por sus propios intereses y detrás de ese medio solo hay una persona quien baja la línea editorial y esta no representa tampoco al pueblo, solo una opinión como cualquiera de nosotros.

Que cada uno defienda su posición y si las tendencias cambian sin romper la legalidad sepamos asumir que estas son las reglas de la democracia, pero no invitemos a generar violencia, porque perdemos todos, y al final de cuentas será el pueblo el que tenga la última palabra más temprano que tarde.

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