Nacionales
Panorama político nacional

Payo Cubas y su "religión cívica" mucho más allá de las formas

Payo Cubas (Dibujo:NOVA).

Por José Maria Quevedo

Los que se queden en las formas, se equivocan. Así como el fenómeno Bolsonaro va mucho más allá de sus controvertidas frases contra las mujeres y los negros o a favor de la dictadura, el fenómeno Payo Cubas trasciende sus “cintareadas”, discusiones e ironías (cómo llamar Ña Hélice a Desiree Masi, por ejemplo).

Payo no es políticamente incorrecto en sus maneras, también lo es en sus ideas y como los hechos recientes nos han demostrado, en el mundo existen más personas políticamente incorrectas de las que todos creen…

Este jueves, Payo le pidió al EPP que secuestre a más sojeros, políticos y ganaderos, votó contra la extradición de Juan Arrom y Anuncio Martí propuesta por Patria Querida y abogó por disolver el Congreso.

Lamentablemente en Paraguay analizar la sociedad a partir del estudio permanente no es una práctica habitual y son “sabelotodos” a los que se escucha casi como oráculos o semidioses los que “interpretan” la sociedad basados en su “experiencia” y “conocimiento infinito”, pero si a alguien se le ocurriera medir las “alocadas” propuestas de Payo, no tengo dudas que los resultados serían sosprendentes.

Y se me ocurre pensar que quizás prefieren evitar el análisis científico y metódico por estas dos razones; primero porque ese pequeño grupo de guías iluminados que transita las calles en autos importados y miran el mundo desde una torre de Santa Teresa o un moderno estudio de televisión, dejarían de ser los dueños de la verdad. Y segundo, porque las opiniones de un tipo llano, directo y rupturista como Payo Cubas tendrían el respaldo popular del que indudablemente gozan suficientemente acreditado como para tomárselo enserio.

“Somos presidencialistas. No podemos dejar en una sala de corifeos, como somos nosotros, el poder real” dijo Payo este jueves a la vez que proponía disolver  el Congreso y hablaba de la necesidad de que el Paraguay vuelva a ser gobernado por un dictador al estilo Rodríguez de Francia.

No es la primera vez que lo plantea ni será la última porque en tiempos donde el nacionalismo se impone, recuperar las ideas y las formas del padre de la patria no solo son un acierto político sino una forma de traer la historia al presente, algo de lo que la izquierda deberia tomar nota. 

“No voy a ser un tirano, voy a ser dictador para que se cumplan las leyes duramente, principalmente por parte de muchos colegas que están sentados conmigo y otros que andan arrasando con los campos paraguayos”.

Pero las propuestas de Payo no se limitan a las formas de Gobierno, este jueves y en contraste con los “grandes temas” que solo le importan al “establishment” como el pedido de extradición al Brasil de Juan Arrom y Anuncio Martí, Payo planteó algo mucho más simple y concreto; transporte urbano 24 horas.

Pero no quedó ahí sino que usó la propuesta de Zavala (qué antes en la Comisión de Reforma Agraria había defendido a los “brasiguayos” que explotan tierras del Indert en Guajhory) para pedirle al EPP que amplié su radio de acción y mire al Parlamento. 

“Estamos en un Estado Feudal…los sátrapas deberían ser secuestrados y ajusticiados. Le reitero al EPP: acá estoy para ir. Lo mío no es política, es religión cívica. Si el EPP quiere, mañana me voy. Por más secuestro de bandidos en este país, ¡Carajo!”

“Los 7 millones de paraguayos hoy están secuestrados por los manguruyuses. Por más secuestros en este país, de delincuentes sojeros brasileños, de ganaderos en forma extensiva, ladrones de la salud y vivienda; hasta que vayamos a parir la República”. 

La encargada de responderle fue precisamente una vocera de la clase social acomodada que Payo propone combatir, Mirtha Gusinsky, mujer que no hace mucho propuso “bombardear” una comunidad completa para terminar de una vez con los grupos armados. 

“De ninguna manera podemos reivindicar y proteger a gente que ha utilizado el secuestro como arma para conseguir sus objetivos” dijo la senadora y madre de Cecilia Cubas.

Lo cierto es que Payo tiene hoy el control “de facto” de la Cámara Alta y una prueba es el hecho de que por primera vez en 30 años los senadores estuvieron el último jueves puntualmente sentados en su curul, algo que no sucedió ni siquiera cuando se produjo el juicio político contra Fernando Lugo, marcado para las 12:00 del mediodía del 22 de junio de 2012 y que empezó media hora después. 

Lectores: 634