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Opinión

El futuro del agua en la capital peruana

Es imperiosa la necesidad de planificar el crecimiento de la ciudad y de grandes proyectos e inversiones para contar con este recurso natural.

Por Richard Liza Rodríguez, corresponsal de NOVA en Perú

La ciudad de Lima, Perú, cuenta a la fecha con poco más de 10 millones de habitantes, situación ocasionada como resultado del proceso de crecimiento poblacional que se inició en los años 50 producto de la migración del campo a la ciudad, generada a causa del centralismo.

Este fenómeno social en los hechos nunca se controló ni orientó por parte de las autoridades competentes; por el contrario, fue impulsado políticamente y empleado por los distintos gobiernos de turno como una línea de acción para generar adeptos, situación que a la larga nos ha pasado la factura de casi medio millón de habitantes sin agua y el costo de sostener la ciudad más grande del país ubicada precisamente en uno de los más grandes desiertos de Sudamérica.

Por ello no podemos hablar de Lima sin hablar también de la necesidad vital del recurso agua tanto para consumo humano, uso comercial, uso agrícola y/o industrial así como del inmediato tratamiento de sus aguas residuales. Todo ello nos hace pensar en la imperiosa necesidad de planificar el crecimiento de la ciudad y de grandes proyectos e inversiones para contar con el recurso. 

Según cifras del Censo realizado por INEI el 2017, la tasa de crecimiento poblacional de la Capital ha disminuido a 1,2 por ciento anual. No obstante a este ritmo de crecimiento, Lima se constituirá en un futuro no muy lejano en una de las ciudades más pobladas del orbe por lo que requiere de manera urgente que los planes de desarrollo metropolitanos analicen escenarios adversos y propongan acciones para disminuir perdidas e ineficiencias en el empleo de los recursos y en particular del agua, si tenemos en cuenta que Lima se ubica en un desierto.

Como lo mencionamos, una ciudad no vive básicamente sin agua ni energía eléctrica. Por ello consideramos que se hace necesario que en los Directorios de las empresas que dotan de estos recursos a la urbe y diseñan el futuro estratégico de la oferta de los mismos, participe la ciudad debidamente representada para establecer lineamientos claros frente a la problemática del crecimiento urbano.

En la fecha que se conmemora el Día Mundial del Agua, se hace necesario referirnos a Sedapal, la empresa que dota del valioso recurso a la ciudad capital y que a pesar de las limitaciones del sector público para sostener una gestión con continuidad en el tiempo, tiene una guía estratégica hacia el año 2044 que es su Plan Maestro Optimizado - PMO 2044, instrumento de gestión que en sus líneas matrices analiza distintos escenarios y refleja básicamente tendencias de largo plazo respecto de la oferta y demanda del recurso hídrico.

Como todo instrumento de gestión puede y debe ir mejorando en el tiempo, por lo cual consideramos que problemáticas como agua no facturada, renovación de redes matrices y/o colectores, así como la incidencia de los niveles de micromedición en la calidad del servicio, deben establecer un horizonte a seguir más preciso que solamente hacer un resumen histórico de cifras estadísticas. Estos aspectos de gestión deben ser considerados en el análisis de escenarios adversos, diseñando estrategias de largo plazo para disminuir ineficiencias.

Lima, ciudad de gran legado histórico, ayer Capital del primer Virreinato de Sudamérica y hoy capital de la República del Perú, es y será considerada por las actuales y futuras generaciones una de las ciudades más importantes de Latinoamérica y del mundo. Ubicada en un desierto la Lima de todas las sangres, ciudad de migrantes e inmigrantes, debe planificar su futuro de manera consensuada, empleando sus recursos con responsabilidad ambiental y con una visión de desarrollo en la que el ciudadano sea el fin primordial al nivel de las principales ciudades del planeta.

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