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Panorama Político Nacional

Los liberales buscan superar sus diferencias para llegar con chances al 2023

Víctor Ríos, Salyn Buzarquiais, Pakova, Efraín, Nakayama y Blas Llano (Dibujo: NOVA).

Por José Maria Quevedo

Para muchos, desde los tiempos stronistas que el PLRA no está tan mal. Su funcionamiento institucional es prácticamente nulo y la tendencia a personalizar las disputas políticas que tiene su actual presidente, Efraín Alegre, limita la participación partidaria a sus contados acólitos. 

En este contexto, los líderes de los diferentes movimientos trabajan para limar diferencias pensando en los procesos electorales de 2021 y 2023.

Eduardo Nakayama lamenta el nivel de debate interno y las posiciones aparentemente irreconciliables que hoy dominan el PLRA. 

“Lamento el nivel del debate porque exaspera los ánimos y genera una mayor grieta dentro del partido. Tarde o temprano nos necesitaremos todos y debemos aprender a discutir ideas y proyectos mas allá de nombres y personas, superar la discusión caudillesca, ya que la división de cúpulas termina incidiendo en el ánimo de las bases y afiliados en general. Los intereses comunes deben estar por sobre los nombres” opina con razón e idealismo el prometedor líder.

Más cercano a la realidad y con mayor probabilidad de cambiar las cosas, Víctor Ríos no piensa tan distinto:

“Estoy hablando con distintos referentes, no buscando la UNIDAD, porque el PLRA está UNIDO, hay un solo PLRA, sino buscando construir un Proyecto liberal, amplio, democrático, superador del conflicto que ya nos llevó a perder dos elecciones presidenciales. Estamos trabajando para fortalecer y jerarquizar política e intelectualmente al PLRA. Vamos a preparar a nuestro Partido para ganar y gobernar el Paraguay a partir del 2023”. 

“Yo reivindico a los caudillos,  porque en definitiva son líderes populares, pero estoy de acuerdo con el Dr Nakayama en que hay que discutir ideas y proyectos. En este caso,  nuestro proyecto es acompañar al pueblo para superar esta pandemia y gobernar y transformar al Paraguay desde el 2023”, me dice Víctor Ríos por WhatsApp.  

El factor Pakova

Conocí a Pakova Ledesma cuando era gobernador de San Pedro y muchos (incluso yo) pensábamos que era el heredero natural de Lugo; un líder auténtico y cercano a su pueblo que, como me dijera Camilo Soares, “entendía a su gente”.

Se opuso a la destitución de Lugo y no aceptó como legitimo el gobierno de Federico Franco. Terminó en soledad su mandato y fue elegido diputado. Nunca se arrodilló. Cuando Blas Llano decidió apoyar la reelección de Cartes y convenció a Lugo de sumarse al proyecto, Pakova rompió con su eterno líder y aceptó ser vice de Efraín en la candidatura a la presidencia del PLRA. El objetivo estaba claro; evitar la reelección del dueño de Tabesa  y en ese momento, del Paraguay.

Pakova nunca compartió el estilo de Efraín pero entendió que ese momento histórico lo necesitaba al lado de un hombre cuyas ideas en general eran diametralmente opuestas a las suyas. 

La reelección de Lugo y HC fracasó y Pakova no dudó en reafirmar su apoyo a Efraín, candidato a la presidencia 2018. No vió con malo ojos que Alegre sellara una alianza con uno de los dos hombres a los que enfrentaron, en definitiva “Lugo se había equivocado” .

Pero Pakova, un líder genuino y espontáneo, no tuvo el protagonismo que merecía y la campaña necesitaba. El egoísmo luguista y el personalismo efrainista prescindieron de una figura que sin dudas valía más que los dos puntos que finalmente le dieron la presidencia a Mario Abdo.

Pakova es el dirigente del PLRA que con mayor independencia y sinceridad opina. Si uno quiere saber que pasa en el partido, quien le va a decir la verdad es él. 

Y Pakova dice que Víctor Ríos es quien debería conducir el PLRA desde 2021. Que habló con todos los sectores y que eso está “muy bien” porque mientras “los colorados se unen, nosotros nos dividimos”. 

Y bromea: “Le dije a Víctor (Ríos) que como ellos  (ANR) se ponen ‘Concordia Colorada’, nosotros podemos ser ‘Discordia Liberal’”. 

2021 no está lejos. El PLRA debe reorganizarse internamente si quiere tener chances en 2023. Superar los liderazgos regionales y las disputas personalistas, convertirse en un partido moderno que escucha a la ciudadanía, saber elegir sus luchas y ponerse al frente de las causas que generan consenso es el desafío de un partido que deberá entender que enfrenta un año donde la disputa política desplazará del debate lo que a la gente realmente le importa. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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