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Un fenómeno que se repite

Mortandad de peces en el Río Tebicuary: las explicaciones del MADES no convencen

La masiva mortandad de peces (esta vez en el Rio Tebicuary) genera preguntas y sospechas de contaminación entre los pobladores de las zonas afectadas.

Una vez más, la masiva mortandad de peces (esta vez en el Rio Tebicuary) genera preguntas y sospechas de contaminación entre los pobladores de las zonas afectadas. El MADES insiste en que se trata de un proceso natural generado por la falta de oxigeno en el agua.

El senador Salyn Buzarquis se comprometió a través de las redes sociales a pedir informes al Ministerio del Ambiente.

Antecedentes

En 2019 se produjo un fenómeno similar. El MADES ordenó una investigación de la que tomaron parte concluyó la Facultad de Veterinaria UNA, el Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (Cemit) y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, (FACEN) de la UNA recogieron muestras de agua en Concepción y en Mariano Roque Alonso (lugares donde se produjo la mayor mortandad). Los investigadores descubrieron hematomas en los peces debido a la falta de oxígeno.

El Cemit por su parte tomó muestras de agua y detectó una excesiva cantidad de materia orgánica, la cual consume todo el oxígeno. La misma es arrastrada por las lluvias y hace que el oxígeno sea insuficiente para los animales. También encontró que los niveles de metales pesados son muy bajos.

Finalmente la Facen también halló altos niveles de materia orgánica, responsable por la reducción del oxígeno y a su vez por la mortandad de peces.

“La mortandad es un fenómeno casi natural del río, por los procesos naturales que vimos, ese efecto de mortandad se da en ríos con valles inundados”, explicó Darío Mandelburger, director de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente. 

Argumentó que la crecida es necesaria para los procesos migratorios y de evolución del propio cauce hídrico, por lo tanto, siempre se dará.

Re veló que las especies más succionadoras de oxígeno fueron las más afectadas, es decir, no se vieron muchos ejemplares de estrato superior como un dorado o un piraña, en cambio sí una gran concentración de bogas. Si el impacto hubiese sido mayor, el daño habría alcanzado a un espectro mucho más amplio.

“El Ministerio jamás dijo no consumir peces, tener cautela significa saber cómo comprar cómo adquirir y visualizar la problemática sobre elementos disgregados o mal constituidos”, aclaró Mandelburger.

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