Información General
Resiliencia y esfuerzo

VIDEO | Víctor Díaz, el peón rural que convirtió el despido en varios emprendimientos: su marca de ropa y barbería

Tras 11 años en un establecimiento de San Vicente, el paraguayo rehízo su camino en Ezeiza con Daiana, Jorge Jeandet y su sello “Sin Nervio”.

A mediados del año pasado, la historia de Víctor Díaz recorrió Paraguay y Argentina por un motivo inesperado. Después de 11 años como peón rural en un establecimiento de San Vicente, fue desvinculado del lugar donde trabajaba y vivía.

Su presencia en Instagram y TikTok, donde mostraba tareas del campo a miles de seguidores, habría sido el detonante de la decisión.

La salida fue pública y emotiva: se despidió de los animales, juntó sus pertenencias y dejó atrás una etapa que marcó más de una década de su vida. Luego llegaron denuncias cruzadas por precarización laboral y por un supuesto daño a la imagen del establecimiento.

Una inspección del Ministerio de Trabajo detectó graves irregularidades, entre ellas malas condiciones habitacionales, falta de elementos de higiene y ausencia de aportes jubilatorios. Tampoco tenía francos ni vacaciones, y fue despedido sin indemnización.

Lejos de quedarse en ese episodio, Díaz decidió reinventarse. Se mudó a la ciudad y, junto a su pareja Daiana, abrió una barbería en Ezeiza. “Ahora soy patrón”, expresó en redes, donde continúa activo y cercano a su comunidad.

El local no solo recibe a sus primeros clientes, sino que también funciona como escenario de sus habituales contenidos.

El espíritu del campo sigue presente en su nueva etapa. Bajo el nombre “Sin Nervio”, su muletilla característica, lanzó una marca de ropa con remeras deportivas inspiradas en el agro, además de sombreros, indumentaria femenina, mates y accesorios.

También incursionó en la música tropical junto al productor, cantante y compositor Jorge Jeandet. La canción, titulada “Sin Nervio”, repasa su historia y refleja el temple con el que enfrentó el cambio.

Aunque ya no cuida las más de 200 vacas, a las que llamaba “las chicas superpoderosas”, Víctor mantiene vivo el recuerdo del campo. Hoy, con la frente en alto, consolida un proyecto propio que simboliza un giro positivo y decidido en su vida.

Lectores: 113

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: