Opinión
Elecciones 2023

Efraín no suma: el "ninguneo" como método de seducción

Efraín Alegre.

Por El Desenterrador de Teorías

Enceguecido por su anti-cartismo extremo, Efraín alejó aún más la posibilidad de unir a la oposición a menos de dos meses de la elección presidencial. En vez de apoyar la propuesta que hizo Santiago Peña de incluir a Payo y Euclides en el debate, optó por “ningunearlos” justo en el momento que más los necesita.

El problema de Efraín y su equipo de asesores es que no piensan ni analizan, reaccionan. Si Santi dice “a”, ellos dicen “b”; y si Santi dice “b”, ellos dicen “a”.

Si mañana Peña dice que apoya a Ucrania, Efarín publicara un tuit de apoyo a Rusia y si el candidato colorado se reúne con Putin, el liberal pedirá audiencia con Zelenski. Así funcionan Efraín y su equipo; sin iniciativa, sin agenda, sin estrategia. Por reacción inmediata.

“Nigunear” a tus potenciales aliados no es la mejor manera de seducirlos. Pero esto no es una novedad en el mundo Alegre. En noviembre y previo a la interna, Efraín se negó de manera tajante a debatir con los presidenciables de la Concertación. Al tomar esa decisión, desperdició la oportunidad de convertir en espacio político lo que hoy sigue siendo apenas una plataforma electoral.

Los movimientos políticos necesitan un hito, un hecho, un momento que los alumbre, los identifique, genere pertenencia. La Concertación nunca lo tuvo y Efraín, como líder excluyente, es el gran responsable de esta carencia.

Alegre construyó su liderazgo desoyendo los consejos de su propio asesor, Antonio Sola que en su documento ¿Cómo se crea un líder? expone todo lo que su asesorado debió hacer y no hizo.

El candidato liberal pudo haber convertido (otra vez) el debate en una oportunidad, pero prefirió insistir en el error y quemar los puentes que él mismo aseguraba estar tendiendo.

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