Opinión
Panorama Politico Nacional

Fastidio, fugas y amenaza de "chute": turbulencias en el Quincho

Cartes prov a "Mangui" y "Bachi" amenaza con "chutarle" a Santi (Dibujo: NOVA).

Por José Maria Quevedo

Por estas semanas, el oficialismo vive una de las mayores tensiones internas desde el inicio del gobierno de Santiago Peña. Lo que comenzó como un simple enojo parlamentario hoy se convirtió en un mensaje directo al expresidente Horacio Cartes: el estilo de conducción del Ejecutivo rompió la paciencia de su propia bancada y, si no hay cambios, serán los legisladores quienes los impongan.

El fastidio acumulado explota ahora

Los parlamentarios colorados —y en especial los del cartismo— se sienten ignorados, maltendidos y desplazados por un esquema de gestión en el que el presidente y varios de sus ministros actúan sin consultar y, a veces, con abierta soberbia. El episodio protagonizado por el ministro del Interior, Enrique Riera, con el senador Carlos Núñez fue solo la chispa que encendió un ánimo que venía inflamable desde hace meses.

Un ultimátum envuelto en rumor

En los pasillos del Congreso se habla de todo, incluso de un escenario extremo: que Peña deje el cargo antes de 2028 para que Pedro Alliana complete el mandato, lo que lo inhabilitaría a ser candidato en las próximas elecciones.

El movimiento tendría una lógica interna: Cartes descomprimiría la crisis, reorganizaría el tablero y abriría espacio para nuevos nombres. Entre los posibles presidenciables suenan Alejandro Domínguez y un eventual acuerdo con Arnoldo Wiens. Nada confirmado, pero el humo está demasiado denso como para no sospechar del fuego.

La disciplina partidaria en crisis

Núñez reveló lo que se sabía pero nadie admitía públicamente: en la bancada oficialista se imprimía la “orden del día” con instrucciones de voto para los 24 senadores aliados, incluidos liberales cartistas. “Eso ya no va a ocurrir”, afirmó, dejando en claro que el control férreo ya no es garantía.

La molestia no es solo suya

La senadora Lizarella Valiente también hizo público su descontento, arrastrando el malestar que dejó la salida forzada de su esposo, Óscar “Nenecho” Rodríguez, de la intendencia de Asunción. Dijo seguir confiando en el liderazgo de Cartes, pero dejó entrever que su problema tiene nombre y apellido dentro del movimiento, posiblemente el diputado Raúl Latorre.

Un fichaje que reordena fuerzas: entra Nicanor

En medio de esta turbulencia, Horacio Cartes oficializó la incorporación de Nicanor Duarte Frutos al movimiento Honor Colorado, en un giro político que sorprende por su pasado de confrontaciones. Cartes lo presentó como una pieza clave para fortalecer la unidad interna, mientras Duarte Frutos justificó su adhesión en la necesidad de “superar la confrontación estéril” y reivindicar la “línea histórica del coloradismo”, centrada en soberanía y decisiones que “se tomen en casa”.

El cartismo capitaliza así a un expresidente que fue uno de sus críticos más duros, revelando un reacomodo acelerado dentro de la ANR. Analistas advierten que el acuerdo podría tener impacto en espacios estratégicos, como Itaipú y la preparación rumbo a las próximas municipales.

Con este fichaje, Honor Colorado busca reforzar su hegemonía mientras otras facciones observan cómo se reconfigura el mapa oficialista.

La respuesta oficial: minimizar, contener y negar

Desde el oficialismo duro, el presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, intentó desactivar la crisis tachando todo de “farsa” y asegurando que, al final, los legisladores volverán a alinearse. Pero sus declaraciones evidencian más preocupación que convicción: si todo estuviera tan controlado, no habría necesidad de bajar el tono a una rebelión que ya es inocultable.

El tablero que Cartes deberá mover

La situación revela algo que venía latente: Cartes necesita un shock interno. Los equilibrios que sostuvo durante años ya no funcionan. Peña fue útil como rostro internacional, especialmente en la estrategia para recuperar el acercamiento a Estados Unidos y destrabar sanciones, pero en la arena doméstica su estilo empieza a tener costos.

Honor Colorado enfrenta hoy fugas, amenazas de ruptura y un creciente hartazgo de figuras que hasta hace poco eran parte del círculo obediente. Si el expresidente no reacomoda piezas, otros lo harán por él.

La pregunta ya no es si habrá cambios, sino cuándo y a qué precio.

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