Salario mínimo en debate: sindicatos exigen suba de G. 500.000 mientras el Gobierno insiste en ajustes que no alcanzan
La discusión sobre el salario mínimo vuelve a exponer la distancia entre lo que proponen los trabajadores y lo que impulsa el gobierno de Santiago Peña. La Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A) plantea un incremento del 20 por ciento, equivalente a entre G. 500.000 y G. 600.000, frente a cálculos oficiales que apenas rondan los G. 60.000.
El secretario general de la CUT-A, Bernardo Rojas, sostuvo que el salario no puede fijarse de manera aislada, ya que depende directamente del costo de vida.
En ese marco, cuestionó los reajustes basados en el Índice de Precios del Consumidor (IPC), al considerarlos insuficientes y funcionales a una política de contención que no resuelve la pérdida del poder adquisitivo.
Mientras el Ejecutivo analiza nuevas fórmulas a través del Ministerio de Trabajo, incluso con indicadores alternativos como precios de alimentos o variables del Producto Interno Bruto, la realidad cotidiana sigue golpeando a los asalariados. El encarecimiento de productos básicos es evidente: rubros esenciales duplicaron sus precios en un año, dejando los ingresos cada vez más rezagados.
Desde el sector sindical insisten en que no alcanza con medir, sino que se necesita intervenir. Proponen una canasta de entre 80 y 120 productos con precios de referencia que eviten subas descontroladas, además de un instituto independiente que estudie de forma permanente el salario y el costo de vida.
En este escenario, la falta de una política salarial clara expone una constante: los ingresos siguen corriendo detrás de los precios, mientras el Gobierno ensaya mecanismos que, hasta ahora, no logran revertir el deterioro.







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