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VIDEO | El cantante Jhosemaria De Niro narró los inicios de su carrera en una entrevista íntima

El reconocido artista habló sobre las etapas que atravesó para llegar al lugar en el que se encuentra actualmente.

Por Nöel Gibelli, directora de NOVA Córdoba

El aclamado cantautor Jhosemaria De Niro conversó una vez más con Nöel Gibelli, directora de NOVA Córdoba, en una entrevista con tintes íntimos que revisitó sus inicios en el mundo musical y el comienzo de su carrera artística.

NOVA: -Me decías que conocer a Antonio Prieto despertó tu deseo dormido de ser cantante profesional. ¿Qué sucedió después?

-Me desesperaba vivir en Puerto Madryn. En aquellos años teníamos la sensación de estar aislados en una ciudad pequeña. Cuando quieres hacer algo trascendente, formarte y evolucionar, ser artista en un pueblo tiene muchas limitaciones.

Me fui a Buenos Aires y viajé a Europa. Estaba perdido y no sabía qué repertorio abordar.

El exilio interior en años de la dictadura me había congelado en viejas canciones de los setenta compartidas con mi cenáculo.

Yo nunca me había sumado a la música folk con matices anglo-sajones como León Gieco, quien también participó del grupo “Lo inédito” (1970 / 72) y despegó magistralmente. Mi rechazo por toda la música de Rock por razones ideológicas, solamente comprensibles desde mi formación socio-política, me dejó aislado del incipiente fenómeno llamado Rock Nacional que comenzó en los setenta.

En los ochenta y antes de la caída de la dictadura 76/83 irrumpió públicamente lo más notable, llegando desde Rosario (La Trova Rosarina, de grandes músicos) que se sumó a la corriente de Charly García y otros.

Yo era una pieza de museo, un hombre desinformado de la movida musical, sumergido en mis siempre vivas y nacientes canciones de amor que no interesaban a nadie.

La movida intelectual y política en la que participó una parte de la juventud de los setenta ha hecho mucho daño, creando confusión. Explica en parte lo irreconciliable de posiciones que se constatan en Argentina y se denomina “Grieta”.

Nos convencieron con conceptos sectarios y excluyentes. En el tratamiento de la historia es necesario ser conciliador y comprender que hay varias lecturas posibles.

NOVA: -¿Regresaste a Argentina?

-Sí, pues aquél fue un viaje de sondeo. Al volver seguía muy desorientado y me presenté en un concurso de la TV que se llamaba “Rumbo a la Fama” por Canal 9.

Fue emocionante regresar al canal donde Hugo Guerrero Marthineitz me escuchó cantar cuando yo era sólo un niño.

NOVA: -¿Te fue bien?

-Me fue de maravillas porque gané. Y el sistema del ciclo era el continuar para sumarse a los nuevos concursantes elegidos por el jurado.

A principio de 1983 la Dictadura estaba en retirada. Los canales fueron restituidos a sus propietarios. Alejandro Romay levantó el programa que tenía una estructura muy onerosa. En 1983 grabé una emisión que jamás salió al aire.

NOVA: -¿Quedaste otra vez en cero?

-No tanto, porque allí conocí a Francisco (Panchito) Nolé que era el director orquestal y también a su hijo Ricardo que es un músico muy importante. Años más tarde grabaría con cada uno de ellos dos álbumes muy importantes en mi carrera.

Luego de cantar boleros en dicho ciclo, sentí que el advenimiento de la democracia me empujaba hacia el tango y a otras expresiones musicales de mi infancia y adolescencia.

Grabé tangos y valses con un gran guitarrista que conocí en esos años: Juan Falú y comencé a estudiar interpretación con mi gran maestro y amigo Virgilio Expósito.

Con Falú primero y Expósito después realicé conciertos en el Centro Cultural San Martín.

NOVA: -¿Fuiste encontrando tu lugar?

-Así es. Paso a paso comencé a cultivar también repertorio en francés ya que Virgilio me presentó una obra llamada “De San Telmo a Montmarte”, que ya había realizado con Claudia Lapacó.

Eso “abrió mi cabeza” y despertó los sueños de emigrar, particularmente a Francia.

NOVA: -Algo sucedió en casa de Virgilio Expósito. ¿Quieres relatarlo?

-Estábamos ensayando la obra “De San Telmo a Montmartre”, cuando llamó por teléfono Astor Piazzolla, quien hacía unos días estaba en Buenos Aires con Milva. Virgilio estaba haciendo un trabajo para Astor y éste se anunció para pasar a buscar las partituras.

Virgilio me sugirió quedarme. Astor llegó al departamento de calle Montevideo al 500 y Virgilio nos presentó educadamente.

Cuando Astor estaba por partir, mi maestro le pidió cinco minutos para que me escuchase cantar.

Astor accedió gustoso y con gran atención se sentó para oírme.

Canté “Los Pájaros Perdidos” acompañado al piano por Virgilio.

Al final se hizo un silencio que para mí duró una eternidad, hasta que Piazzolla lo rompió mirándome fijamente a los ojos para decirme, textualmente (nunca pude olvidarlo): “Pibe, rajáte de este país antes que algún Hijo de P… te malogre”.

Recogió sus partituras y se fue.

Virgilio, de manera imperativa me habló con énfasis, casi gritándome “¿Escuchaste lo que te dijo… lo escuchaste bien?”

Era la primera vez que me sentía sumamente aprobado y al mismo tiempo la segunda en que me sentía expulsado de un país donde yo había nacido, estudiado, militado y sufrido persecución política.

NOVA: -¿Viajaste a Europa rápidamente?

-No, porque en esos años yo tenía una familia numerosa que mantener y no era fácil dedicarse a la música. Creaba negocios y empresas con el objeto de ganar dinero y liberarme. Pero eso no me servía. Cada vez me comprometía más con mis emprendimientos económicos y la actividad artística se alejaba como la estrella inaccesible.

Mi vida fue un deambular entre los bancos y la canción. Una verdadera tortura psíquica que dañaba mi alma y mi carácter.

NOVA: -¿Cuándo pudiste resolver ese problema?

-No fue ni rápido ni fácil. Me instalé en Europa con toda mi familia. Grabé antes un álbum con Pancho Nolé titulado “Amiga”, con todas canciones propias que yo compuse entre los 18 y 23 años. Dicho álbum es casi un resumen de todo lo que he relatado hasta aquí. Es el tránsito de mi alma desde mi adolescencia temprana hasta mi partida definitiva a Europa.

Luego de dos años intensos en España y dos discos publicados, decidí radicarme en Paris porque mi espíritu tiene mucho más afinidad con Francia.

Allí conocí a Michel Rivgauche, quien me presentó al mismísimo Charles Aznavour. Ambos me produjeron un doble (de vinilo) con cuatro canciones escritas especialmente para mí por Rivgauche, que era nada menos que el autor favorito y amigo de Edith Piaf.

Pero me advirtieron que la Francia que yo tenía en mi corazón se moría lentamente con las nuevas corrientes inmigratorias que modificaban poco a poco aquella Francia de Jacques Brel, Barbara, Aznavour, Reggiani, George Brassens, Michel Sardou, etc. Ahora Francia era música del conurbano (Banlieu) formado por corrientes árabes y del África Sub Sahariana con fuerte impronta anglosajona al estilo de Bob Marley.

NOVA: -¿Te fue mal?

-No. Conquisté un público huérfano del estilo de música que yo cantaba, ultraromántica, de grandes textos y melodía exquisitas.

Las compañías de disco no me querían porque ellas me consideraban un nuevo Julio Iglesias o un Jairo.

Yo no tuve nada que ver con esos dos grandes artistas. Pero ya sabemos que las compañías de discos son cualquier cosa menos creativas. Se caracterizan por ser vulgares y cobardes.

Si se pone de moda un negocio, aparecerán miles imitándolo. Con la música comercial pasa lo mismo.

NOVA: -Yo sé que esta es una síntesis. Es difícil relatar tantos años en 10 preguntas. ¿Cómo llegaste a ser un cantante reconocido, una verdadera “marca” como eres en el presente, donde se te identifica al escuchar la primera frase de tu canto?

-Una vez Alfredo Krauss dijo que lo fundamental para un cantante es saber cuál es su repertorio.

Celine Dion dijo “si quieres ser internacional, reconoce como están las cosas en el mundo y comienza a hacerlo en inglés”.

Amigos cercanos me sugerían lo mismo. Mi madre me empujaba a acercarme a mi familia en Estados Unidos para que se me abrieran mejores puertas.

Me encerré en mi casa para cantar en inglés sin tener que leer los textos. Conseguí dar conciertos en Estados Unidos y cerré los shows con tres inolvidables en el Carnegie Hall de New York a sala llena y ovacionado como nunca lo hubiera soñado. Después de una pequeña gira para “relajarme” ya había logrado un contrato extraordinario con TRIBECA NEW YORK MUSIC, una pequeña compañía de gran coraje. La incursión por música emblemática de cine me dio por fin el carácter y estilo que busqué toda mi vida. Le encontré sentido a seguir cantando.

Hoy estoy en un lugar que, como diría Winston Churchill, me costó sangre, sudor y lágrimas. Y como digo yo mismo, soledad y pérdidas enormes tanto afectivas como económicas.

A lo largo de la parte más árida del camino me acompañó la extraordinaria fuerza y amor de mi esposa Ana Vives.

ENGLISH VERSION

Interview with Jhosemaria De Niro May 2023 Part 2

NOVA: -You told me that meeting Antonio Prieto awakened your dormant desire to become a professional singer. What happened then?

-I was desperate to live in Puerto Madryn. At that time, we felt isolated in a small town. Being an artist in a small town has many limitations if you want to do something transcendent, to train and develop.

I went to Buenos Aires and travelled to Europe. I was lost and didn't know which repertoire to approach.

The internal exile during the years of the dictatorship had frozen me in old songs from the seventies that I shared with my cenacle.

I had never embraced folk music with Anglo-Saxon overtones like León Gieco. He was also part of the group "Lo inédito" (1970/72) and made a masterful start. My rejection of all rock music for ideological reasons isolated me from the incipient phenomenon called Rock Nacional, which began in the seventies. This can only be understood in terms of my socio-political background.

In the eighties, before the fall of the dictatorship in 76/83, the most notable publicity came from Rosario (La Trova Rosarina, of great musicians), who joined the current of Charly García and others.

I was a museum piece, a man who had no knowledge of the musical movement. I was immersed in my ever-living and nascent love songs, which no one was interested in.

The intellectual and political movement in which part of the youth of the seventies took part did a lot of damage and confusion. It partly explains the irreconcilable positions that can be seen in Argentina, known as "Grieta".

They have convinced us with sectarian and exclusionary concepts. In dealing with the past, it is necessary to be conciliatory and to understand that there are several possible readings.

NOVA: -Did you go back to Argentina?

-Yes, because it was kind of an exploratory trip. When I came back, I was still very disoriented and I presented myself in a TV competition called "Rumbo a la Fama" on Channel 9.

It was exciting to return to the channel where Hugo Guerrero Marthineitz heard me sing when I was a child.

NOVA: -Did it go well?

-It went very well because I won, and the system of the cycle was that I would continue to participate with the new candidates chosen by the jury.

By early 1983, the dictatorship was retreating. The channels were returned to their owners. Alejandro Romay took over the programme, which had a very cumbersome structure. In 1983 I recorded a programme that was never broadcast.

NOVA: -You were back to zero again?

-Not so much, because there I met Francisco (Panchito) Nolé, who was the orchestra director, and also his son Ricardo, who is a very important musician. Years later I would record two very important albums in my career with each of them.

After singing boleros in that cycle, I felt that the advent of democracy pushed me towards tango and other musical expressions of my childhood and adolescence.

I recorded tangos and waltzes with a great guitarist I met during those years: Juan Falú, and I began to study interpretation with my great teacher and friend Virgilio Expósito.

First with Falú and then with Expósito I gave concerts at the Centro Cultural San Martín.

NOVA: -Did you find your place?

-Yes, step by step I began to cultivate a repertoire in French, because Virgilio presented me with a work called "De San Telmo a Montmarte", which I had already performed with Mrs. Claudia Lapacó.

This "opened my head" and awakened my dream of emigrating, especially to France.

NOVA: -Something happened at Virgilio Expósito's house, do you want to tell it?

-We were rehearsing the piece "De San Telmo a Montmartre" when Astor Piazzolla called, who was in Buenos Aires for a few days with Milva. Virgilio was doing some work for Astor and he called to pick up the scores.

Virgilio suggested that I should stay. Astor arrived at the apartment at 500 Montevideo Street and Virgilio politely introduced us.

When Astor was about to leave, my maestro asked him for five minutes to listen to me sing.

Astor gladly agreed and sat down to listen to me with great attention.

I sang "Los Pájaros Perdidos", accompanied by Virgilio on the piano.

At the end there was what seemed to me an eternity of silence until Piazzolla broke it, looked me straight in the eye and said (I will never forget it): "Boy, get out of this country before some son of a b… gets the better of you".

He picked up his music and left.

Virgilio, in an imperative way, spoke to me with emphasis, almost shouting at me: "Did you hear what he said? did you hear it well?”

It was the first time that I felt highly appreciated and the second time that I felt expelled from a country where I was born, studied, participated in militancy and suffered political persecution.

NOVA: -Did you travel quickly to Europe?

-No, because in those years I had a big family to support and it was not easy to dedicate myself to music. I created businesses and companies to earn money and to free myself. But it didn't work for me. I became more and more involved in my business ventures, and artistic activity receded like an unreachable star.

My life was a wandering between the banks and the song. It was a real mental torture that was damaging to my soul and my character.

NOVA: -When were you able to solve this problem?

It was neither quick nor easy. I moved to Europe with my whole family. Before that, I recorded an album with Pancho Nolé called "Amiga" with all my own songs that I composed between the ages of 18 and 23. This album is almost a summary of everything I have told you so far. It is the transit of my soul from my early adolescence to my final departure to Europe.

After two intense years in Spain and two published albums, I decided to settle in Paris because my spirit is much more attached to France.

It was there that I met Michel Rivgauche, who introduced me to Charles Aznavour himself. The two of them produced a double album (vinyl) with four songs written especially for me by M. Rivgauche, who was none other than Edith Piaf's favourite author and friend.

But they warned me that the France I had in my heart was slowly dying with the new immigrant currents that were slowly changing the France of Jacques Brel, Barbara, Aznavour, Reggiani, George Brassens, Michel Sardou, etc. Now France was the music of the suburbs (banlieu), made up of Arab and sub-Saharan African currents with a strong Anglo-Saxon influence in the style of Bob Marley.

NOVA: -Did it go badly?

-No. I won over an audience orphaned by the style of music I was singing, ultra-romantic, with great lyrics and exquisite melodies.

The record companies didn't want me because they thought I was a new Julio Iglesias or a Jairo.

I had nothing to do with those two great artists. But we know that record companies are anything but creative. They are vulgar and cowardly.

When a business becomes fashionable, thousands appear to imitate it. It's the same with commercial music.

NOVA: -I know this is a synthesis. It is difficult to cover so many years in 10 questions. How did you become a recognized singer, a real "brand" as you are today, where you are identified when you hear the first phrase of your song?

-Alfredo Krauss once said that the most important thing for a singer is to know his repertoire.

Celine Dion said, "If you want to be international, recognise how things are in the world and start doing it in English”.

Close friends told me the same thing. My mother urged me to get closer to my family in the US so that better doors would open for me.

I locked myself in my house to sing in English without having to read the lyrics. I managed to give concerts in the United States and closed the shows with three unforgettable performances at Carnegie Hall in New York to a full house and a standing ovation I had never dreamed of. After a small tour to "relax", I had already landed an extraordinary contract with TRIBECA NEW YORK MUSIC, a small company with great courage. The foray into iconic film music finally gave me the character and style I had been searching for all my life. I found meaning in continuing to sing.

Today I am in a place that, as Winston Churchill would say, has cost me blood, sweat and tears. And, as I say myself, loneliness and enormous losses, both affective and economic.

Throughout the most arid part of the journey, I have been accompanied by the extraordinary strength and love of my wife, Ana Vives.

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